|
LLEGAN LOS BANCOS DE TIEMPO
En Alcobendas, Rivas-Vaciamadrid, Leganés y Madrid ya existen clubes de intercambio entre vecinos
Isabel Moncada acababa de prejubilarse tras más de 30 años como empleada en una entidad bancaria cuando, por casualidad, supo que existía otro tipo de bancos: unos cuyas transacciones no se miden en dinero sino en tiempo. La idea le pareció tan seductora que, sin pensarlo mucho, se lanzó a fundar el suyo propio.
Los bancos de tiempo son sociedades en las que se intercambian favores y cuya moneda de cambio son las horas. 60 minutos de clases de inglés valen exactamente lo mismo que cuidar a niños o hacer algún arreglo en la casa. Lo que importa es el tiempo que se invierte en cada actividad.
¿Cómo funcionan? Cada nuevo socio rellena una ficha en la que aclara qué servicios puede brindar y también, si lo desea, en qué otros está interesado. A partir de entonces, cada vez que necesite algo llamará al banco, y allí le pondrán en contacto con alguien que pueda ayudarle. Quien recibe el servicio paga con un cheque en el que apunta el tiempo invertido, un tiempo que el beneficiario depositará en su cuenta y podrá usar en lo que quiera y cuando quiera. "Es así de fácil. Todos tenemos algo para ofrecer y algo que necesitamos", asegura Isabel, fundadora del Banco de Tiempo Zona Norte, de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, uno de los que funcionan en Madrid, con el de Rivas-Vaciamadrid, el de Jóvenes de Leganés y los de la ciudad, en Chamberí y Tetuán.
Éstos no han tenido hasta ahora buenos resultados, pero el Ayuntamiento asegura que seguirá apostando por ellos. "El objetivo es fomentar la relación entre los vecinos, y escapar al individualismo", explica Isabel, orgullosa de que su banco se haya convertido, en apenas dos años, en uno de los más activos de España: el año pasado organizó un encuentro al que asistieron los padres de esta iniciativa en Estados Unidos, Gran Bretaña, Portugal y Holanda.
"Cambio lecciones de escalada por masajes" "Necesito a alguien que me eche una mano. Tengo un dolor de espalda terrible", dijo Amparo Aguilar al otro lado del teléfono. Y las coordinadoras del Banco de Tiempo de Rivas le encontraron una solución: la pusieron en contacto con un vecino diplomado en osteopatía, Juan Carlos Díaz. Él, a su vez, usó su cheque para recibir nociones de escalada de Fernando, que participó en unas sesiones de reflexología (masajes en los pies). Por otro lado Amparo ha cuidado al hijo de Rosa mientras ella trabajaba... La cadena de favores es infinita. Aunque lleva menos de dos meses, este banco ya tiene más de 50 socios. "Esta ciudad nació como un pueblo y buscamos volver a él, al hoy por tí, mañana por mí de los vecinos de toda la vida", explica Nieves Iglesias, una de sus impulsoras.
Se intercambia más que servicios. Algunos comparten aficiones, como Candela Arevalillo y Concha Gabarrón, que quedan para pintar, o Rafael Ubal, que organiza sesiones de risoterapia. "Poner a disposición lo que sabes es una manera de conocer a los que te rodean", asegura el psicólogo.
El comienzo Los años 90 vieron nacer los primeros bancos de tiempo. Aunque muchos se adjudican la paternidad de la idea, fue un grupo de mujeres italianas que, a través de este tipo de intercambio, intentaban conciliar mejor la vida personal y laboral y revalorizar el trabajo del hogar. En 1995 había cinco grupos en Italia. Hoy son 220.
El detalle Los talonarios en los cheques se apuntan las horas, que se computan en la cuenta de cada socio. Cada mes o trimestre se hace un extracto con los movimientos.
Más información Norte. San Sebastián de los Reyes y Alcobendas. tel. 605 909 340.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Jóvenes. Leganés. tel. 912 489 333.
Rivas-Vaciamadrid. tel. 914 853 454.
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla
Cite este artículo en su sitio
|