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LOS TRIUNFOS EN LA CUBIERTA SALEN BARATOS
Y en el cuarto de la tarde se formo el escandalo. Domingo López Chávez lo había hecho bien. No hacia falta que una presidencia indocumentada le regalara el rabo, con perdón, para salir triunfador de la feria. Su segunda y tercera tanda fueron suficientes para irse por la puerta grande, visto lo baratos que se venden los triunfos en la nueva cubierta de Valdemorillo.
Y en el cuarto de la tarde tres pañuelos blancos, solo tres, se izaron al escaso viento de la plaza para indultar un toro bueno, encastado, animoso, que se fue rajando a medida que pasaba la faena. Bonito, muy bonito, a pesar de que al final el asta izquierdo apareció sospechosamente partido de tanto que le llamaron los subalternos fieles a las tablas.
Y en el cuarto de la tarde se vio retratada esta plaza: el espíritu del “Bombero Torero”, “El Platanito”, y el “Cordobés” padre sobrevoló el coso de la cubierta de Valdemorillo para recordarnos que esta es una plaza de tercera , bastante menos que Vista Alegre en sus peores tardes y menos que la portátil en las mejores..
No acabo la cosa con el pobre López Chávez dando la vuelta a ruedo con circunspecta cara de triunfador (que mal lo paso el chaval a hombros y con su rabo de mentira). Todavía nos quedaba ver a Julio Pedro Saavedra.
Con mas de media plaza deseando hacer al paisano triunfador de la tarde, visto ya desde antiguo que lo de triunfador de la feria le queda muy ancho, un Julio Pedro, fuera de forma, pasado de peso y fuera de sitio dejo escapar a sus dos toros no sin torear, que algo hizo, apenas sin lidiar. Mas hubiera valido no hacer pasar al chaval por el mal trago de hacer “esto” en su casa.
Regalamos los trofeos a los toreritos del “tomate”. Iván García se llevo una de más. “Demasiao” indultar un toro porque tres amiguetes del ganadero saquen los pañuelos y enreden al presidente, que el sabrá “pa que”. .
Deberíamos exigir un poquito mas de respeto para nuestra plaza. Tan bonita, y tan poco nuestra.
Según la prensa:
SAAVEDRA SIN FONDO Y SIN SITIO
Polémica en la última de la feria por el indulto de un toro de Mayoral.
ABC.es, crónica de Rosario Perez.
“La recién estrenada cubierta de Valdemorillo quedó ayer a la altura del betún. Presidente, torero y tres ¿aficionados? se inventaron un toro ideal que no existió. Vale que ese cuarto ejemplar de la dispareja corrida de Pablo Mayoral resultó bueno y bravo, pero a la quinta serie no quería pelea ya. Y para ganar el perdón se exige la lucha hasta el final. Los tendidos montaron en cólera cuando asomó el pañuelo naranja y López Chaves, contagiado por la fiebre de «indultitis populachera», simuló la suerte suprema.”
Saavedra, sin fondo ni formas, anduvo dubitativo con el buen segundo e impotente frente al quinto -que tampoco se comía a nadie- ante el enojo del paisanaje.”
Declaraciones de López Chaves a “ELBURLADERO”
"El toro de Santa Coloma es un toro que desarrolla, no es igual que otros toros que tienen un principio y prácticamente no tienen fin. El toro empezó muy bien, tomó dos varas apretando mucho y en la muleta tuvo 7 u 8 tandas muy buenas. Es un encaste que me gusta y creo que lo entiendo; estuve bien con el toro, pienso. Al toro le pudo faltar ese final, porque después de esas 7 u 8 tandas empezó a desarrollar. Quise matarlo, pero no me dejaron. Todo el mundo chillaba. Luego, llegó el indulto".
Crónica firmada por Sixto Naranjo para “ELBURLADERO”
“La decisión arbitraria, fuera de lugar, excéntrica… (póngale usted, querido lector, el adjetivo que quiera) como fue el indulto concedido por el Presidente del festejo, resulto ser la postre la circunstancia que condicionó el desarrollo del último espectáculo de la feria de Valdemorillo.
Un indulto a todas luces excesivo, ya que el toro, aunque noble y encastado, no fue todo lo completo para ser merecedor de tan alto premio. Además el premio sólo fue pedido por una minoría de público, mientras que la gran mayoría mostraba su disconformidad ante tamaña decisión.
El local Julio Pedro Saavedra pasó sin pena ni gloria por el festejo. Actuación anodina, sin brillo alguno ante dos toros que no se comieron a nadie y que tuvieron alguna embestida noble que Saavedra no supo aprovechar debido a la falta de facultades y al poco sitio que ha demostrado el de Valdemorillo”
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