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En una nota de prensa conjunta las asociaciones ecologistas ECOLOGISTAS EN ACCION y RIO AULENCIA exigen a la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Navalagamella no concedan licencia al proyecto residencial proyectado en el antiguo Club Nautico de Cerro Alarcón por suponer un grave y perjudicial impacto ambiental en una zona de especial protección y afectar a la calidad de vida de los vecinos de la Urbanización Cerro Alarcón.
Ecologistas en Acción y la Asociación Río Aulencia alertan de la inminente construcción de un complejo hotelero en el embalse de Cerro Alarcón
Exigen a la Comunidad de Madrid que someta el proyecto a evaluación ambiental y al Ayuntamiento de Navalagamella que no conceda la licencia de obra para construir un gran complejo turístico-deportivo-hostelero en la parcela del antiguo Club Náutico de Cerro Alarcón ubicada en Navalagamella (aunque la mayor parte de esta urbanización pertenece a Valdemorillo), en un entorno de altísimo valor ambiental. Parte de la parcela es Zona de Especial Protección de Aves y Lugar de Importancia Comunitaria de los Encinares y Cuencas de los ríos Alberche y Cofio, respectivamente.
Los impactos ambientales, tanto en la fase de obras como en la posterior explotación del complejo, serían múltiples y muy graves, debido al drástico aumento de la presión humana sobre la vegetación, el medio acuático y las especies de fauna amenazadas presentes en la zona: el águila imperial (de la que existe al menos un nido muy cercano), la cigüeña negra o el topillo de cabrera, así como especies de anfibios amenazadas. (Según el Ministerio de Medio Ambiente, Valdemorillo y Navalagamella conforman una de las dos áreas de importancia para los anfibios de la Comunidad de Madrid). Además cabe destacar: el incremento de la contaminación acústica, lumínica y atmosférica local por el abundante tráfico motorizado que se generaría; el empeoramiento de la calidad del agua del embalse de Cerro Alarcón y por lo tanto del río Perales.
Por otra parte, el complejo turístico afectaría negativamente a la calidad de vida de los ciudadanos, poniendo en riesgo el abastecimiento de agua potable de toda la urbanización Cerro Alarcón, en la que hay 950 viviendas habituales y centenares de segundas residencias, y comportaría un incremento exponencial del tráfico rodado tanto en la carretera de acceso a Cerro Alarcón desde Valdemorillo como en las calles interiores de la urbanización, con los riesgos y molestias asociados.
Las causas de este despropósito hay que buscarlas en la desidia de los sucesivos gobiernos tanto de la Comunidad de Madrid como del Ayuntamiento de Navalagamella, que no han sido capaces de revisar el planeamiento urbanístico del municipio en tres décadas, para reducir la desorbitada edificabilidad que el Plan Parcial de 1970 atribuía a ese terreno, y regular de forma precisa los usos permitidos en ella. Los 81.600 m2 construibles (en parcela de 4 hectáreas) y las cuatro alturas sobre rasante permitidas sólo pueden entenderse en el contexto de la época del desarrollismo franquista, en la que la conciencia ambiental era muy escasa.
Tras muchos años sin construir, (más allá de unas pequeñas instalaciones del club y un restaurante), la sociedad Enypesa compra los terrenos a un grupo de vecinos de Cerro Alarcón en 2005, con la intención de edificar el complejo turístico en cuestión, agotando la edificabilidad de la parcela. Tras negociaciones con el Ayuntamiento de Navalagamella, la propiedad acepta elaborar un Estudio de Detalle, aprobado en el Pleno del Ayuntamiento en enero de 2007, que reduce la edificabilidad inicial a 38.200 m2. Esta reducción es, a juicio de las asociaciones citadas, claramente insuficiente, y no modifica el impacto cualitativo que sufrirá todo el entorno.
Río Aulencia y Ecologistas en Acción consideran que tras 38 años sin edificar, la propiedad de la parcela ha perdido sus derechos (lo contrario constituiría un caso de “reserva de dispensación” del deber de edificar que tiene todo propietario en suelo urbano, prohibida por el artículo 64(c) de la Ley 9/2001 del Suelo de la Comunidad de Madrid, y anteriormente por el artículo 57 del Reglamento de Planeamiento de 1978). Aunque los actuales propietarios lo sean desde hace sólo tres años, ésta circunstancia no les concede el derecho de exigir nada al Ayuntamiento de Navalagamella, ya que al adquirir la parcela en todo momento conocían cual era su situación urbanística. Por lo tanto, el Ayuntamiento de Navalagamella tiene plena capacidad para revisar el planeamiento y reducir drásticamente la edificabilidad de la parcela, y no puede aferrarse a la necesidad de “respetar derechos” de propietario alguno. Por este motivo solicitan al Ayuntamiento de Navalagamella que no conceda la licencia de obra a los propietarios de la parcela.
Asimismo, Ecologistas en Acción y Río Aulencia exigen a la Comunidad de Madrid que someta el proyecto a evaluación de impacto ambiental, de acuerdo con la Ley 2/2002 de Evaluación de Impacto Ambiental de la Comunidad de Madrid. El proyecto encaja plenamente en los supuestos contemplados en el Anexo Segundo de esta ley (punto 96), al ser un “complejo hotelero y turístico” situado en un “área especial” incluida en el Anexo Sexto (al ser ZEPA y LIC), por lo que se trata de “proyectos y actividades de obligado sometimiento a evaluación de impacto ambiental en la Comunidad de Madrid - Procedimiento Ordinario”.
Las dos asociaciones exigen también al Ayuntamiento de Valdemorillo que, como parte implicada, se pronuncie públicamente sobre el proyecto, especialmente por las afecciones al entorno natural y a la calidad de vida de numerosos vecinos de Valdemorillo.
Por las razones expuestas, Ecologistas en Acción y Río Aulencia consideran que el Ayuntamiento de Navalagamella no debería conceder la licencia de obra, en ningún caso antes de que la Comunidad de Madrid emita una Declaración de Impacto Ambiental que lógicamente debería ser negativa o muy restrictiva.
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