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LA «BANDA DE LOS ORDENADORES» VUELVE A ASALTAR LA SIERRA NORTE
MADRID- «Cae de nuevo la banda de los ordenadores», rezaban los titulares de algunos periódicos el pasado sábado. Y en efecto, caía de nuevo, porque era la segunda vez en menos de un año que los mismos ladrones eran detenidos. Pero parece que cae por partes. Ayer, en una escena rocambolesca, varios delincuentes entraron a robar en el mismísimo consistorio de la localidad de El Berrueco y fueron finalmente capturados por efectivos de la Guardia Civil.
La alarma impidió que los delincuentes pudiesen hacer su trabajo con tranquilidad, así que, simplemente, cargaron un ordenador y huyeron en un potente coche, con la Guardia Civil pisándoles los talones. Consiguieron dar esquinazo a los agentes, pero finalmente, el vehículo fue encontrado. Resultado: dos hombres de nacionalidad rumana detenidos. De la computadora, ni rastro.
Datos confidenciales
Un total de 20 de los 22 detenidos cuando la pasada primavera una oleada de robos con fuerza puso en jaque a la Guardia Civil estaban en la calle la semana pasada. Siete de ellos engrosaban la banda desarticulada el pasado sábado, y que actuaba principalmente en Madrid y Jaén. No se descarta, pues, que los detenidos de ayer sean sean también parte de la audaz agrupación de malhechores, habiendo regresado a España tras su expulsión.
No es que su botín favorito, las computadoras, sean de gran valor,. «A día de hoy ya no son un artículo de lujo. Lo que vale dinero es la información que hay en su interior». El que habla es Fernando Moreno, portavoz de la Plataforma Seguridad Sierra Norte. Para él está claro que estas bandas comercian con los datos que se encuentran en el interior de los ordenadores, vendiéndolos al mejor postor. Y lo cierto es que en el ordenador de un ayuntamiento bien podría haber datos confidenciales de importancia.Por lo demás, desde la plataforma se reconoce que estos hechos no están siendo tan violentos como en el pasado, pero si igual de audaces.
Pocos efectivos
Según Moreno, el problema principal de la zona reside en la falta de efectivos de la Guardia Civil para cubrir el territorio asignado. En el caso registrado ayer, el acuartelamiento competente es el de Torrelaguna: un sargento y un comandante de puesto y «una escasa plantilla de 14 Guardias» para los dos municipios citados y, además, los de Torremocha, Patones de Arriba, Patones de Abajo, Venturada, Redueña, Venturada «con su superpoblada urbanización Cotos de Monterey», La Cabrera y Cabanillas de la Sierra. «Imposible» es la palabra. A la vista de esta realidad, la plataforma reiteró «la llamada de atención» a la Delegación del Gobierno en Madrid para que ponga más medios que garanticen la seguridad, y advirtió que de lo contrario terminarían formándose «patrullas ciudadanas».
Mala distribución
Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles, se reconoce la situación y se afirma que se trata de un mal generalizado en el cuerpo y que afecta a muchas otras zonas. Sus representantes advierten de que es urgente reorganizar la propia estructura de funcionamiento, ya que «está burocratizado en exceso y tiene un funcionamiento militar». Según su testimonio, en Madrid habría una «bolsa» de al menos 3.000 agentes, sobre más de 12.000, que están asignados a tareas puramente administrativas cuando podrían perfectamente ser encomendados a patrullar zonas complicadas, «que es lo que hace falta». Para ellos, puestos como el citado, con poco más de diez efectivos -menos, teniendo en cuenta turnos y vacaciones-, son prácticamente inútiles en caso de altos niveles de delincuencia. «Sobran algunos cuarteles», comentan, «y el catálogo oficial de 70.000 efectivos en toda España no es real. Hay que revisar toda la filosofía de funcionamiento, aunque la gente también tiene que entender que no puede haber Guardia Civil en cada urbanización. Para eso haría falta un ejército», aseguran.
Una de las ideas que plantean es que, al igual que sucede en la Policía, «no sean agentes, sino civiles los que se ocupen de todas estas tareas administrativas. Eso liberaría a un contingente de guardias que es muy necesario, no sólo en Madrid». Cite este artículo en su sitio
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