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Seamos coherentes… ¡Muy bien dicho, señor Trillo! Gracias por su lección de política. Si votamos a los “indiferentes” en las municipales, ¿qué hacemos votando a las poderosas siglas en las autonómicas? Significa esto que los que desean cambiar el rumbo de nuestro pueblo, haciéndolo salir del ostracismo, abandonando el sistemático caciquismo impuesto en nuestro municipio por mor de una estrechez política de miras, ¿no deberíamos votar al PP en las madrileñas? Bien sabe usted que nada tiene que ver la política de partida con la llegada de sus gallardos y esperanzados candidatos.
Mostrar indiferencia significa obviar la presencia de otras opiniones, de otras posturas políticas que son fruto del compromiso, de la libertad de expresión y de la voluntad de mejorar el entorno social en el que nos desenvolvemos, conviviendo con personas contrarias a nuestros ideales , afines a nuestros principios; y desafinadas como su discurso. Según esta definición, sólo usted y su partido hacen oídos sordos a la representación ciudadana que ejerce su derecho a participar en el gobierno y la administración de sus propias vidas.
El insulto no es la manera de conseguir votos. Lejos de ganar adeptos, reafirma la convicción de aquellos vecinos que en las pasadas elecciones constituyeron una mayoría de votantes. Ha insultado vd. a más de la mitad de los vecinos de este pueblo, acusándoles abiertamente y hasta con recochineo, diría yo, de incoherencia e indiferencia.
Usted mejor que nadie (son sus propias palabras) conoce la situación de marginación administrativa que sufren los vecinos de las urbanizaciones próximas al casco urbano. Nuevamente le agradezco su lección de humildad, al reconocer el fracaso en materia de urbanizaciones que suponen casi 12 años de gobierno.
Ahora lo entiendo todo… En el mitin del otro día, usted no podía, delante de su entregada hinchada, aparentar debilidad preelectoral. Sin embargo, dejó constancia subliminal de su apoyo a los que, con entrecomillados atributos despectivos, tachó de ciudadanos inteligentes.
Somos ciudadanos. No somos borregos. Puede que los políticos no hagan bien su trabajo; o sí. Está bien que critique sus faltas y que corrija sus errores. Pero absténgase de juzgar a los vecinos.
Como verá, no he mencionado a ninguno de los candidatos. Todos ellos me merecen el consabido respeto, independientemente (o debería decir indiferentemente) de si hacen su campaña por tierra, mar, o aire. Pero voy a mojarme, Mr. Trillo, y le voy a decir cómo pienso votar: tiraré las papeletas al aire y cogeré al azar una de ellas porque, gobierne quien gobierne, a tenor de sus promesas electorales, Valdemorillo se va a convertir en referente serrano, comunitario y hasta internacional de cómo hacer política (eso sí que manda...) Cite este artículo en su sitio
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