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Yo pensaba que la democracia consistía en hablar con quienes piensan de forma distinta. En debatir aquellas propuestas que, sean conejos salidos de chistera o no, presentan los "otros", los que no son ni piensan igual que yo, pero que respetan la legalidad vigente, la constitución y no asesinan ni extorsionan.
Pues miren ustedes por donde, resulta que no es eso. Ahora la democracia, el talante, la libertad de expresión, de pensamiento, el parlamentarismo, la pluralidad, consisten en prohibir siquiera debatir las propuestas de un grupo político que representa a todos los españoles, en cuanto son legítimos representantes en el parlamento (aclaro que cualquier diputado, concejal, presidente del gobierno, cualquier cargo electo nos representa a todos y no solo a sus votantes) y al 42% del parlamento.
Se prohibe debatir las propuestas del PP sobre el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Lean la prensa.
Si a un demócrata esto no le hace retorcerse en su silla, sólo puede ser por dos razones: O no se da cuenta de nada, o no es demócrata.
Para terminar cito a Martin Niemöller (no a Bertol Brecht a quien se le atribuye erroneamente) sobre por qué nadie se opuso en Alemania a los nazis: "Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada"
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