|
Imponente teoría, digna de leer y releer la que el Sr. Bonet nos expone. Recomiendo prestarle atención porque hay algunas ideas que rozan la genialidad.
En primer lugar, la tiranía de Ley de Homs. ¿De Homs?, me pregunto intrigado. Veamos. ¿Será de Françesc Homs, diputado de la Generalitat por CiU, y Conseller de Economía? No. No puede hacer leyes por si sólo y tampoco hay ninguna ley de este hombre, que además no me parece un tirano. No puede ser.
¿Será la ley de Ohm? ¿I = V/R? ¿ La intensidad de la corriente eléctrica que circula por un dispositivo es directamente proporcional a la diferencia de potencial aplicada e inversamente proporcional a la resistencia del mismo? Tampoco es esa. Seguro que no. No le veo la tiranía por ningún lado.
¡Ah! ¿A que va a ser la La ley D´Hont?. Esa que se usa no solo para formar mayorías estables, sino para que Soria, por ejemplo, con una población decenas de veces inferior a la de Madrid, tenga representación. Pues nada. Ya veremos el resultado si analizamos la “Teoría Bonet”
Dice esta teoría que necesitamos mas de 350 partidos. Pero hay un detallín que no ha contado el teórico y es que si hay mas de 350, como quiera que ha dividido el número de votantes por el número de escaños, es decir 34.571.831 que es la población con derecho a voto en España entre 350 escaños = 98.776,66 votos (para ser exactos). Si alguien vota a otro partido o se abstiene, mas de un partido se queda sin los 99.000 (que no 70.000) votos que necesita para un escaño, o sea que se nos quedan escaños sin cubrir. Sólo puede haber 350 y tiene que haber al menos 350 partidos. A ver como eliminamos a los sobrantes. Es simple matemática de esa que el teórico Bonet tiene como tercera opción para votar, convirtiendo el proceso electoral en una especie de preinscripción en la “Complu”: Primera opción Medicina, si no, Enfermería, si no, Farmacia, y mal se tienen que dar las cosas para que no acabe yo entrando en Veterinaria
Como quiera que cada partido sólo necesita a un individuo que haga las funciones de presidente, candidato y web-master, podría ser que los partidos fascistas presentaran 350 partidos, porque esos si que están atomizados, y acabar teniendo un Parlamento fascista, pero tranquilos que seguro que el Sr. Bonet tendrá alguna originalidad para resolver este problema.
Si los candidatos se presentan en todas las provincias, el problema es “menor”, pero como se presenten por provincias, pongamos el caso de Soria, que tiene en toda la provincia 83.000 habitantes. Ni votando todos a un solo partido conseguirán representación. Y todo para cargarse la Ley D´Hont. ¡Deben ser daños colaterales del pacifismo anarquista!
Llegada la campaña electoral, cada partido de toda ideología, forma y tamaño, digo yo que querrá hacer al menos un mitin por provincia para que los ciudadanos conozcamos sus propuestas, ideología y candidato. Y los ciudadanos estamos en la obligación de informarnos. Pues bien, eso supone que, por ejemplo en Madrid, habrá que oír ¡nada menos que 350 mítines! Pero ¿cuánto va a durar la campaña electoral? ¿Y los telediarios informando de los 350 que son igual de importantes en Barcelona, Bilbao, Madrid, Valencia, Sevilla...?
¿Y las votaciones? Pongamos 350 papeletas sepia en una mesa. ¡Busque su papeleta! Y para que se sienten los interventores de cada candidatura en las mesas electorales, ¿que necesitaremos? ¿un teatro para cada mesa para que quepan 350 interventores?. El recuento puede durar semanas.
Pero esto no son problemas reales. Lo bueno llega a la hora de que empiece a trabajar el Parlamento. Como hay 350 partidos que representan legítimamente al pueblo desde sus distintísimas y respetabilísimas ideologías, todos deben ser oídos, vamos digo yo, lo que nos lleva a un problema de difícil solución. Si cada uno debe hablar, y debe también poder replicar, cualquier tema de debate supone que un diputado expone su propuesta, los otros 349 le responden con su planteamiento particular, este replica a los 349 y cada uno de estos a él y a los demás.
Dándoles un máximo de dos minutos por intervención (que es poquísimo) tenemos que 350 diputados en su primer turno por 2 minutos = 700 minutos, pero como cada uno responde a los 349 restantes, lo que tarda un solo diputado en contestar a cada uno de los otros 349, es decir, 700 minutos, por los 349 diputados que quedan = 244.300 minutos, o sea 4.071 horas, y ahora viene la contrarréplica, que tardará otras 4.071 horas. Es decir, que en días de trabajo de a 8 horas, salen 1.018 días, para un solo debate. Vamos, unos cuatro años laborales con el debate de investidura. No va mal la cosa.
Y dice la Teoría Bonet “Un parlamento atomizado, no es un parlamento muerto o inoperante: Al contrario, es un parlamento ideal (...)Y además sería un parlamento muy vivo” ¡Josú, pues ya me contará usted cómo va a ser vivo un parlamento que se tira 4 años con cada tema! Y no dice vivo, no. ¡Dice muy vivo el tío!
Otro problema, seguramente nimio, es que como sólo hay un diputado por partido, cada diputado debe leer todos y cada uno de los anteproyectos, proyectos de ley y no de ley, proposiciones, enmiendas, resoluciones, preguntas, interpelaciones... y todos los documentos de todas las comisiones parlamentarias, (varios miles de folios diarios) y además acudir a todos los debates y tomar nota de lo que dicen los otros diputados para contestarlo o adherirse. Propongo para diputado a ¡Superman!
Afirma la Teoría Bonet que “la atomización del parlamento es un método fácil de restaurar el poder del pueblo (...) con un costo mínimo, y con grandes garantías de obtener, sino un éxito absoluto, si un avance importante en la dirección correcta hacia una sociedad con LEYES pero sin reyes.
Hombre, con leyes... pocas por que a cuatro años el debate de cada ley... y lo de sin reyes, pues no se, porque para cambiar la constitución se podrían tirar 15 o 20 años.
¿Y dice la Teoría Bonet que algunos consideran inalcanzable esta forma de convivencia? Pues no se yo quien dirá semejante cosa de una teoría tan moderna y tan bien “rematá”
Cite este artículo en su sitio
|