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Vuelven a llenarse los bares de listas electorales de partidos hechas en servilletas de papel.
Con no servir de nada en absoluto, si que alivian el tedio de los parroquianos de nuestro pueblo con equilibrios imposibles y quimeras inalcanzables.
¿Para qué se empeña la gente en averiguar la lista del PSOE? El partido que tanto acusaba al PP por nombrar a dedo a su gente, aquel que querían elevar a rango de ley las primarias, ha dado el "dedazo" del siglo, presentando a un candidato, votándolo después (que ya es curioso), y todo por orden directa de zp, en un acto absolutamente dictatorial.
Seguro que el PSM hace lo que le de la gana, pone a quien quiera y por último ordena a la agrupación que lo voten favorablemente, eso si, por unanimidad, así que mejor no especular y preguntar a Simancas.
Si Alfonso Redondo conseguirá gente suficiente para llenar una lista es la principal conversación. La parroquia se inclina por que no lo logrará ni pagando.
Manolin, con lo que ha venido por el pueblo ultimamente, el caso que le hacen en su viejo partido progre, del que salieron los revoltosos Machuca, Marta, y otros urdidores sin cuyo concurso no es posible el manolinismo, y si añadimos sus aventuras de escipión el africano, parece que menos que nadie puede ser candidato.
Sabugo no parece querido ya por absolutamente nadie.
¿Y del PP? Ni idea de lo que pasará en el PP. Todo se andará.
Pasen y vean. El espectáculo está servido.
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