Hoy vino a mi lugar de trabajo en Valdemorillo, un técnico en redes informáticas de nacionalidad latinoamericana. Después de enredar diligentemente en la red, el “router”, los ordenadores y lo mas sagrado de nuestros respectivos entresijo telemáticos, dijo:”Ya os cambie los denes. Ya os entran 2,6 megas en Internet”.
Como si hubieran sido la mitad, tuvimos un orgasmo.
Todo fue feliz. Nos dimos besos homosexuales y heterosexuales de tornillo. La inmensidad de Internet era caliente como el útero de la madre. No importaba nada que no supiéramos lo que eran los “denes”, ¿a quien le preocupa que son los “megas”?, ¿que cojones es la telemática?
Esa cifra, que expresada en números es 2,6 y en letras “megas”, fue la señal de salida para nuestra algarabía.
Espontánea, agradecida, inocentemente, toda la oficina empezó a bailar el “corro de la patata” en torno al técnico de la empresa de telefónica informática. Un Akelarre. Por fin, un correo de “gmail” entraba bien en el portátil. Era definitivo el “wifi” a la misma velocidad que Jiménez Losantos lanza vituperios contra ZP.
Toda la red interna funcionaba fetén. Aquello era el contradios. Éramos felices. El latino Kevin era nuestro ídolo… el acabose.
A los cogochos, solo nos falta ver por derecho el partido del domingo por la sexta, que los móviles funcionen bien, también la TDT (televisión digital terrestre). Que, en general, todo lo que define nuestra vida moderna se pueda desarrollar en nuestro pueblo sin más sobresaltos que los habituales.
No pedimos mucho, solo el primer mundo. Ya nos perdimos a Gasol fallando en el último segundo la canasta “definitiva”. Nunca más….
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