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El día levanto para recibir a la corporación municipal y al pregonero elegido este año para iniciar las fiestas de San Blas y La Candelaria. Bonifacio Varea, cronista de Valdemorillo, dio el chupinazo a las 13 de la tarde del sábado día dos de Febrero desde el balcón del nuevo ayuntamiento, a San Blas 2008. Pilar Lopez Partida, alcaldesa de Valdemorillo, aseguro que las fiestas de este año “iban a salir bien” y presento al pregonero de las fiestas como “un lujo para Valdemorillo, que ha escrito un libro fundamental que es la historia y el presente de Valdemorillo. Son 80 años que coinciden con sus premios como periodista que ha paseado el nombre de Valdemorillo por todo el mundo. Es de los mejores pregoneros que hemos tenido, por lo que es, lo que representa y lo que ha escrito de nuestro pueblo”.
El pregonero llamo a los valdemorillenses o valdemorillanos “que de las dos formas se puede decir” asegurando que le hubiera gustado “retrotraerse a los tiempos antiguos para hacer sonar la trompetilla diciendo: de orden del señor alcalde, se hace saber…”, para convocar a la celebración del santo armenio, filosofo y medico que obró los milagros por los que fue reconocido santo.
“el alma del pueblo no ha desaparecido”
El pregonero, autor del libro editado en el año 1991, “Historia y presente de Valdemorillo: un libro para un pueblo” y natural de la Villa, quiso dejar claro que ese pueblo que él conoció no había desaparecido: “se ha perdido el aspecto, pero no ha desaparecido el alma del pueblo”.
Varea, nacido el 14 de Mayo de 1927 ha dedicado su trabajo periodístico a los pueblos madrileños donde, desde la antigua Radio Juventud de España, recogía la voz de los hombres, las costumbres, el folklore, la historia y todo lo que tenía que ver con la vida rural.
El acto, donde los concejales de la oposición quisieron permanecer en un segundo plano sin sumarse al sequito municipal, finalizo con un aperitivo popular en la misma plaza del nuevo ayuntamiento.
Como dato curioso, el reloj instalado encima del pregonero no se movió durante todo el pregón. Será por el afán del municipio por no variar su alma, este reloj lleva marcando las doce horas y antes las diez menos diez desde mucho antes de su traslado del viejo ayuntamiento: ¿estará roto?
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