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Por fin llego la primera de la temporada en la primera de feria. Por mucho que Ajalvir y otras localidades hayan querido quitar este merito a Valdemorillo, el pueblo serrano sigue siendo el primer toque de clarín del mundo taurino.
Y con esta primera, los meritorios de las escuelas taurinas y la corrida para el pueblo que instauro Pepe Partida cuado era alcalde. Casi llena, la cubierta escruto a los novilleros y el ganado que pisaron el albero con suerte desigual.
Los novillos de Pablo Mayoral de encaste Santa Coloma dieron un juego justo por el excesivo ruedo para ganado tan tierno. La excepción fue el sobrero de Tomas Entero lidiado en sexto lugar que resulto un novillo muy cuajado, con formas de toro pequeño. El madrileño de Colmenar Viejo, Eduardo Pereiro, lo lidio con tanta voluntad como escasa fortuna. Era su primer novillo lidiado en plaza y el chaval de dieciséis años respondió bien asumiendo toda la responsabilidad.
Estuvo por encima del resto el de Albacete, José Maria Arenas, que lidio en cuarto lugar consiguiendo una oreja muy solicitada. Muy sobrado con su ganado, ejecuto una gran faena siendo el triunfador de la tarde.
Banderillas de violín, faroles y lopecinas
Para regocijo del respetable puso hasta un par de banderillas de violín y el resto al balcón con buenos recortes. Ya se gano a la plaza efectuando al tercero un vistoso y muy aplaudido quite entre faroles y lopecinas. Por lo demostrado en Valdemorillo Arenas esta llamado a mayores logros a no mucho tardar.
Destaco la faena de linarense Miguel Cuartero y su estocada al volapié del primero, toro pequeño y con la fuerza justa que no le dio más juego para lucirse.
Los otros tres novilleros, Javier Ortiz, Daniel Palencia y Adrián de Torres, cumplieron con voluntad sin demostrar en la tarde más que buenas enseñanzas y ganas de triunfar. Esas ganas llevo a Adrián de Torres dos veces por la arena al voltearle el cuarto de la tarde, un novillo reservón, quizá el peor de la novillada.
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