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Por Juncal De esa manera respondió, el pasado verano en la plaza de Las Ventas, Arturo Saldivar a un periodista de Canal+ que se había acercado a Arturo tras cortar una oreja a su enemigo, para recoger sus impresiones.
Que así sea por muchos años. Que vivan México y la Fiesta. Lo que ocurre es que mientras no podemos, desde aquí, hacer nada por el País natal de Saldivar si podemos en cambio hacer algo para que la vida de la Fiesta- amenazada ahora más que nunca- sea larga y hermosa.
Para ello no debemos permitir que ocurra lo que ocurrió ayer en el ruedo de La Candelaria. Me estoy refiriendo al “espectáculo” que se produjo durante la lidia del primer novillo de rejones. Imágenes como la de ese novillo, con el cuerno partido, cosido a rejonazos… son los que dan argumentos y “razones” a los antitaurinos. Que el novillo se parta un cuerno puede ser un accidente, hasta ahí de acuerdo, pero normalmente esos “accidentes” se producen porque se les hace derrotar-como el caso de ayer- contra los burladeros. Un cuerno tan manipulado como ese si encima se le estampa con la fuerza del novillo contra las tablas pues… ya vieron ustedes el resultado. ¡Menuda foto para los animalistas! Luego que la rejoneadora no tenga oficio- y ni lo va a tener nunca- que no sepa parar a los novillos, ni torearlos, ni reunir, ni clavar…sólo tiene la culpa ella y quienes la contratan.
Miguel de Pablo tuvo el bonito detalle de brindar un novillo a su compañero de cartel, luego la mala suerte se cebó con él y no pudo hacer nada más que mostrar sus ganas ante los descastados novillos que le correspondieron.
Arturo Saldivar era esperado con gran expectación, de hecho su presencia en la Feria de San Blas era, a priori, uno de los pocos atractivos de la misma. Arturo reaparecía después de la cornada más grave de la temporada pasada. El público de Valdemorillo no tuvo el detalle, que seguro se habría producido en cualquier otra plaza, de reconocérselo, y eso que Arturo vive en Valdemorillo. Ni un aplauso al romper el paseillo, lo dicho sensibilidad pura.
No defraudo el mexicano en su reaparación
No defraudó el mexicano a nadie. Ha vuelto como estaba antes del percance. Seguro, vistoso, variado, profundo…con personalidad, demostrando que de la cornada ya sólo queda la cicatriz. Aceleradillo con el primero- un manso sin clase- y seguro y rotundo con el segundo que si dura dos tandas más le monta un lío de los gordos. Cayó bajo el acero y se le cerró la puerta grande.
Por lo mismo (por lo del acero) y por una faena menos importante le concedieron las dos orejas el día anterior a López Simón, cosas del Presidente. Curiosamente y, pese a que Arturo es vecino de Valdemorillo, la gente estaba más con Miguel de Pablo que con su vecino. Las dos mayores ovaciones se las llevó el banderillero Tito por sus dos buenos pares de banderillas. Se ve que Tito es más reconocido por el paisanaje. Cosas del público.
La plaza registró algo más de media entrada.Los dos novillos de rejones pertenecían al hierro de Felipe Navas y merecieron caer en mejores manos. Los cuatro de lidia ordinaria del hierro de Monte la Ermita,mal presentados, desiguales, sin casta, sin fuerza, sospechosos de pitones. Cite este artículo en su sitio
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