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Así se llamaban los “ejemplares” que mandó San Román para cerrar la feria de San Blas con televisión en directo Era el cartel que, en principio, levantó más expectación - luego el cemento de los tendidos demostró lo contrario- . Los pupilos de San Romá (¿ganadero?-constructor) pusieron la “guinda” a una feria que, como estaba previsto, no ha pasado de discreta.
Mal presentados, sin casta, sin raza, mansos, afeitados… un año más San Román volvió a defraudar. Menos mal que ya “sólo” nos quedan 18 años para tener que tragarnos la “tradicional” corrida de San Román. Lo peor para las autoridades será tener que cambiar el argumento que justifica su presencia año tras año. “Se ha ganado el derecho a estar aquí por ….”.
No creo que los meritos contraídos ayer en el ruedo de La Candelaria sean suficientes para repetir el año que viene. La “razón” habrá que buscarla en otros sitios distintos al albero del coso de Valdemorillo. No se, ni me importa, que tal lleva su faceta como constructor pero como ganadero es mejor que mande todo al matadero y se centre en la yeguada que también lleva su nombre.
Un San Blas más, un San Román menos.
No me equivoqué en mi primer análisis de la feria al manifestar que poco tenían que ver las condiciones tanto de Bolívar como de Tendero con las del ganado de San Román. Por no servir no le sirvieron ni a Curro Díaz, torero de corte más artístico.
De todas formas, a la terna le habría dado lo mismo lo que hubiera salido por la puerta de chiqueros. ¿Quién diría que Bolívar venía de triunfar en la temporada americana?. Frío, apático, equivocándose constantemente en los terrenos…vulgar. Miguel Tendero estuvo voluntarioso toda la tarde pero, ante el grado de invalidez de sus enemigos, poco pudo hacer. Mal con la espada.
La actuación de Curro Díaz fue lo más destacado de la tarde.Volteado por su primero se repuso y compuso una faena con altibajos, en los que destacaron algunos naturales. Bien en el toreo “por bajo”. En su segundo basó su faena en la mano izquierda toreando despacito y con cadencia.. Mal con los aceros. Se esperaba más de Curro.
A Luís Miguel Leiro le tenemos que agradecer el que nos hiciera recordar lo bonita que es la suerte de varas. Gran puyazo el que instrumentó al quinto de la tarde. El puyazo de la feria.
De los trofeos sigo sin hablar ya que no son referencia puesto quien los otorga tiene un criterio distinto cada día. Al Sr. Presidente le recordaría que los trofeos se piden con los pañuelos, no con los gritos. Si gritan hay que tener la suficiente personalidad de “hacer oídos sordos”, si no se tiene esa personalidad no se sube uno al palco.
En el próximo artículo haré un resumen detallado de la feria de este año. Ayer día 7 el protagonista, un año más, ha sido un ganadero que impuesto por unas condiciones que no vienen al caso en la crónica de un festejo nos amargó la tarde a todos aquellos que nos desplazamos a Valdemorillo. Espectáculos como el de ayer, con los toros rodando por los suelos, manseando, huyendo de todo lo que se mueve contribuye poco a la defensa de la Fiesta.
Ha pasado otro San Blas y lo mejor es nos queda una corrida de San Román menos. Cite este artículo en su sitio
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