El casco voto con el bolsillo, las urbanizaciones a los suyos
Valdemorillo ha votado. Los vecinos han fumigado a cuatro de las ocho listas distinguiendo a los fuertes de los débiles. Ha sido una campaña electoral intensa marcada por la irrupción de Progresistas de Valdemorillo, la entrada en liza de un político de muy alto nivel en apoyo del PP, Rogelio Baón, los muchos medios de campaña puestos a disposición de un resultado menor para PIValde y el hundimiento del PSOE, sumido en crisis internas que ampara el irresponsable Luís Chamarro, presidente de la gestora puesto a dedo por el dimitido Rafael Simancas, lo que indica su inmediata fecha de caducidad.
Por su inconsistencia, Valdemorillo ha borrado las aventuras del veleidoso Jesús Sabugo, la enfadada Marta Larred y castigado la autentica y genuina imagen de la campaña electoral discreta, fantasma, en la sombra o inexistente, llámenla como quieran: la de José Antonio Esteban, ex de AR, ex del CID, ex del PP. Les aseguro que perseguí sus convocatorias sin encontrar ningún acto digno de mención.
Valdemorillo ha votado mayoría absoluta del Partido Popular. La primera mayoría absoluta que hay en el pueblo, la ansiada mayoría absoluta de su regidora Pilar Lopez Partida. El casco urbano ha votado a la alcaldesa del PP para defender su interés como propietarios de suelo en zonas de futuro crecimiento. El casco urbano ha votado con el bolsillo.
Las Urbanizaciones, sin embargo y más inocentemente, han votado mayoritariamente al PP porque es su voto natural. Lo han fijado con ahínco frente a la desbandada socialista regional en la zona Oeste de Madrid donde el PP ha arrasado por deserción y despreocupación del PSM. La rendición de Simancas, Andrés Rojo y Ruth Porta ha dejado Valdemorillo, Villanueva del Pardillo, Fresnedillas, Quijorna, Navalagamella, etc a su negra y penosa suerte.
Plan General para largo
Los propietarios del suelo que el avance premio como sectorizado y no sectorizado que han votado a Pilar Lopez están, más o menos convencidos, de que, en breve, sus perros se ataran con longanizas. Más vale que miren a sus hijos o incluso a sus nietos como verdaderos beneficiarios de un avance de muy dudosa aprobación inmediata en los términos que se ha presentado a la Comunidad de Madrid.
Mas vale que multipliquen por cuatro o por cinco los años en los que su expectativa de beneficio se sustanciara. Harían bien en dividir por dos o por tres los beneficios que a corto y medio plazo obtendrán de cierto, sobre lo que pretendían embolsarse hace solo un año.
Fuera de las promotoras que ya han tomado posiciones en el primer anillo del avance, único que junto a Prado Coladillo, Las Portaleras y San Juan, tiene verdadera expectativa de desarrollo a medio plazo, los inversores inmobiliarios no se vuelven locos para “enterrar” dinero de cinco a diez años en la localidad.
Visto como anda el mercado inmobiliario nacional, antes se invierte en Marruecos, Turquía, los países del Este (Rumania, Hungría, Polonia), Alemania, América del Sur o en nichos de mercado nacional con expectativa real de desarrollo a corto y medio plazo, que pagar suelo en Valdemorillo a lo que piden que no vale, que valía pero ya no, que los propietarios creen que pueden pedir y nadie paga.
Paquetes de suelo que se ofertaron a 110 €/mts2 hace apenas un año no se venden ahora a 70 €/mts2. Por mucho que los propietarios no quieran ver las noticias de la tele y los periódicos, por mucho que no quieran escuchar a los que dicen una verdad que no gusta oír, los hechos son impepinables, las leyes del mercado son implacables.
Dura legislatura por delante
Con este panorama, a Pilar Lopez le espera una muy dura legislatura por delante: tiene que cumplir las imposibles expectativas del casco urbano propietario de suelo, atender a unas urbanizaciones que son las que le han dado la victoria, y atraer renuentes inversiones a una localidad con un urbanismo complicadísimo, de urgente revisión.
Se ve en la obligación de convencer a una buena parte de sus propios votantes que dejen de mirar el ombligo de sus propios comercios, su singular y depauperada hosteleria, sus propias tiendas, sus propios almacenes y las propias y minúsculas industrias para avanzar en un entramado social que ellos mismos tienen miedo de integrar en sana competencia.
Tiene que servir “comercialmente” a un pueblo que espera crecimiento del siglo XXI y no gestión de pequeñas cosas, pensadas de la muy pequeña manera en la que se corta y vende jamón de york en total ausencia de competencia.
Debe servir también y especialmente a los que piensan que Valdemorillo es ya una pequeña ciudad de mas de 10.000 habitantes que necesita ser liderada hacia el futuro contando con más personas, vecinos y pequeñas empresas que las que representan los cuatro pequeños caciques locales.
Los que quieren que lidere ese cambio son los que le han dado la mayoría absoluta. Regodearse en su indiscutible victoria seria un error porque, quienes no se la han dado o han rolado años atrás apoyando aventuras independentistas (que fea y poco popular palabra es esta), resultan ser los primeros que se colocan en la fila para medrar al cobro de intereses y capitalizar la victoria buscando su propio, pacato y exclusivo interés. Cite este artículo en su sitio
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