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La calumnia es el recurso pobre de los que carecen de argumentos para intentar solucionar los problemas de forma democrática. El presidente de una urbanización tiene la función de garantizar que cualquier acción importante que se lleve a cabo en nombre de la urbanización haya sido consensuada por su Junta, que es el órgano legítimamente establecido por la Asamblea para tal efecto. En cuanto a la recogida de firmas, no sólo no la paralicé, sino que estampé mi firma en el estadillo y me ofrecí voluntario, en calidad de vecino, para buzonearlo. Quizá esta actitud pudo encender la desdicha de aquellos que no creen en el ejercicio democrático. Si cada vecino pudiera hacer uso a su antojo de los recursos materiales y humanos con los que cuenta la Comunidad, estaríamos en un estado de caos continuo. Claro que algunos piensan (cito palabras textuales) que “donde pago, cago”, lo cual da buena muestra de su inmadurez democrática…. Cualquier día utilizarán las guarderías públicas para organizar sus fiestas privadas en horario lectivo.
Desde que he sido Presidente, he recibido acusaciones de todo tipo. Cuando planté ‘mi tienda de campaña’ en la sede del Ayuntamiento, durante TODO el periodo de legislatura de la penúltima corporación municipal, miembros de aquél tripartito me espetaron los siguiente; “Eres un mercenario al servicio del PP para derrocar a este gobierno”… “Tú eres quien sabotea la conducción general de abastecimiento de agua hasta Cerro II”. En aquella época, había una rotura casi diaria de dicha tubería. La falta de agua potable en nuestras casas era una constante, situación que, por otra parte, se arrastraba desde tiempos inmemoriales, mientras que, desatendidos por la incompetencia municipal, teníamos que arreglarnos nosotros mismos pagando dichas reparaciones. Finalmente, aquellos gobernantes dieron su brazo a torcer, pues entre algunos reinaba la cordura, poniendo en servicio una tubería nueva que llevaba enterrada y a punto de echarse a perder desde que se asfaltó el antiguo camino de Robledo.
Aún así, y a pesar de que todos nosotros pagamos en nuestro recibo el mantenimiento de la red de distribución de agua potable hasta la misma puerta de nuestras casas, ni el Ayuntamiento, ni el Canal, se hicieron nunca cargo de las averías producidas en el interior de la urbanización.
Llegó la moción de censura… y la tienda de campaña seguía puesta en la sede del Ayuntamiento. ,, Con la siguiente corporación, la del PP, gobernado en el Ayuntamiento, luché por la solución de este tremendo agravio que llevaba 25 años costándonos nuestros dineros… A pesar de ser calificado como ‘sociata’ y ‘mercenario al servicio de la oposición’, fruto de la lucha llegó el Convenio que se firmó entre el Ayuntamiento y el Canal de Isabel II (seguía habiendo personas cuerdas). Desde entonces, ya es el Canal quien arregla cualquier avería y gestiona el almacenamiento de nuestro depósito. Sin embargo, este es un tema que aún no se puede dar por finalizado, ya que ambos organismos están incumpliendo dicho convenio en lo que se refiere a la renovación de toda la red. Aún queda que luchar en este sentido.
Pero lo que quizá fue más grave de todo, era la penosa situación que habíamos vivido durante toda la existencia de la urbanización. 124 parcelas, de 124 vecinos, que pagaban religiosamente su cuota de comunidad, entre otras cosas, para costear la depuración de las aguas residuales, carecían de conexión a la red de saneamiento, lo que provocaba la contaminación de un arroyo y el consecuente riesgo de infección. En este caso, me dejé, no voy a decir el alma, pues mi alma quedó reforzada y felizmente satisfecha, muchas horas de mi tiempo y algunos gastos económicos cuya cuantía no viene al caso. Tampoco lo considero un perjuicio para mí, puesto que mi vocación fue siempre la de hacer de nuestro un entorno, un lugar en el que se pudiera vivir de una manera lo más digna posible. La solución fue utilizar mis propios conocimientos para ofrecer una solución integral, desde el punto técnico y económico, a los servicios técnicos del Ayuntamiento, quienes lo único que tuvieron que hacer es aprobarlo, y contratar a una empresa que ejecutara las obras. Por supuesto, hubo que limar las asperezas de pasados litigios que nos costaron mucho dinero a la urbanización en tiempos pasados. Finalmente, el Ayuntamiento ejecutó las obras y ahora gozamos de una red de saneamiento completa. A esto hay que añadir el enorme esfuerzo económico que tuvimos que realizar para acondicionar nuestra estación depuradora, que se encontraba al borde de la muerte civil, por causa de una nefasta dejadez en su mantenimiento, que era responsabilidad de la propia urbanización.
Y durante todo este tiempo…fui ‘acusado’ de ‘sociata’, de chulo que se aprovechaba de la debilidad sexual de alguna que otra concejala y que se dejaba arrastrar por la suya propia, para obtener sus favores políticos, de prevaricador y de no sé cuántas pamplinas más… Pero la obra se terminó y ahora todos ‘cagamos’ más agustito.
Seguía gobernando el PP… y con él llegó el que considero mayor desatino municipal… Su maravilloso proyecto de Plan General, que pilló de improviso al 99% de la ciudadanía de Valdemorillo, y que afectaba escandalosamente a nuestro entorno natural más cercano. El que suscribe estas líneas, pasó 10 días haciendo llamamiento a los vecinos e informándoles de todo cuanto acontecía para recoger firmas y elaborar un recurso por cada uno de los comparecientes que desearan por lo menos paralizar el desarrollo de dicho Plan, hasta que no se hiciera conforme a la ley natural que da derecho a cualquier habitante a intervenir en las decisiones que afectan tan directamente a la modificación de su entorno, de su vida social, y de su bienestar. Como fruto, se obtuvieron más de mil firmas, más de mil recursos que fueron entregados por mí mismo en el registro del Ayuntamiento (no me pregunten cuánto tiempo duró aquella entrega y, por favor, tampoco se lo recuerden al personal administritativo de la corporación, porque al final le va a faltar espacio a estos medios virtuales para publicar más infamias contra mi persona) Les recuerdo que dicho desmán fue obra del PP, aunque eso ya lo saben ustedes.
Es curioso…recuerdo un dato……en pleno período preelectoral, antes justo de las pasadas elecciones, un grupo de vecinos que de manera vocacional se reunieron para crear una asociación medioambiental, me propusieron unirme a dicho grupo. En los prolegómenos de tan altruista proyecto, hubo una serie de reuniones en las que también se encontraba el propio Jesús Gonzalez. Algunos de los allí presentes propugnaban abiertamente: ”nuestro objetivo debe ser acabar con el gobierno de Pilar”. Yo me retiré de aquel proyecto en cuanto tuve la sensación de que algunos de los allí presentes, podrían estar persiguiendo un objetivo político. No pongo en duda la honestidad de muchos de sus socios que, considero, han sido capaces de mantener su imparcialidad política, y cuyo objetivo es digno de mi más sentida admiración (tampoco pongo en duda la honestidad de los que pudieran reconocer la idea de cargarse a un partido político)
Según la historia que aquí les relato, he debido ser calumniado y difamado por unos cuantos orbes de la esfera social de Valdemorillo, pero me queda la gratitud de haber servido al máximo de mis posibilidades a esta Comunidad.
Yo no condiciono ni mi pertenencia, ni mi dimisión, a la pertenencia ni a la dimisión de terceros. NO lo hago porque creo que quienes lo hacen delatan su inseguridad y su afán de protagonismo. EL señor Jesús González dijo públicamente en la Asamblea, que no pertenecería jamás a la Junta si el Secretario seguía siendo el Administrador, pero ahí sigue. Ahora condiciona su dimisión a que yo lo haga…Pues mire, haga usted lo que quiera.
Y ahora les voy a resumir lo que, en mi opinión, ocurre en el seno de la Junta. Se trata de un grupo desunido, desde la primera reunión de Junta Gestora tras la Asamblea (y no desde la supuesta paralización de firmas) en el que los que reprochan que unos hacen la guerra por su cuenta, cometen de hecho la falta que presuponen. Un grupo en el que se me hace imposible mantener la cordura y la compostura. Se intercambian faltas de respeto, algunas descalificaciones, y en el que se pone de manifiesto la necesidad de protagonismo de otros. Otros se dedican a publicar artículos de opinión en los que inventan, difaman y calumnian a otros. Y alguno de ellos ha llegado a decir que estaría dispuesto a cobrar por publicar la información de los acuerdos que se recogen en las Juntas. Por supuesto, también hay otros que se llevan las manos a la cabeza ante tal despropósito, quizá los más cabales. Durante este mes de agosto, como ya es sabido, se suspende la convocatoria de Juntas por razones de falta de aforo que son obvias debido al impacto vacacional. Sin embargo, por lo que parece, he observado que hay corpúsculos que siguen tirando los trastos a la cabeza de sus compañeros.
Agradezco a todos aquellos que estuvieron en las Juntas que presidí, al administrador (que siempre ha cumplido escrupulosamente con su cometido) , a nuestros empleados, y a todos los censores (que han puesto su tiempo y conocimientos al servicio de la transparencia) el apoyo que me dieron y el trabajo que desarrollaron, pues sin ellos me hubiera sido imposible mantener en vilo mi tienda de campaña. Evidentemente, sólo en un grupo homogéneo y respetuoso, se puede seguir luchando por los intereses de una comunidad. No estoy de acuerdo con quien presuponga que si alguien quiere seguir en la lucha, es porque se encuentra al servicio de algún interés económico o político, si no… ¿Por qué luchan los mismos que acusan? Las calificaciones arbitrarias sobre la capacidad intelectual y la honestidad de los demás, apoyadas en opiniones y acusaciones no demostradas ni debidamente argumentadas dan idea del poco calado humano de los que las realizan.
Para terminar, quisiera decir que no me gustaría dar la imagen de que todo lo hago bien, pues durante este tiempo que he estado a cargo de la presidencia, también he cometido alguna irregularidad. ¿Recuerdan la historia que les he contado sobre las avería de la tubería de conducción general del agua? Tanto ir el cántaro a la fuente…Terminó por estallar en muchos pedazos, lo que acabó de certificar su defunción ya anunciada. Era justo antes de la primavera, y la previsión más optimista es que íbamos a estar sin agua durante un tiempo indefinido. Pues bien, bajo mi única responsabilidad por parte de la urbanización, pero con el beneplácito del Ayuntamiento y la generosidad de Cerro I, pinchamos su tubería de agua para poder abastecer a nuestro depósito. Nadie sufrió las consecuencias de la ‘sequía’ y el agua fue devuelta a nuestros vecinos cuando la avería fue solucionada. Un pez gordo del Canal me llamó para decirme que estaba cometiendo una irregularidad muy grande, y me advirtió que procurara que nadie se enterara de aquello, porque las consecuencias serían muy dolosas para mi persona. Yo le contesté: “Lo mismo digo, procure usted que nadie se entere.”
Javier Figueiras Cite este artículo en su sitio
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