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Hay cosas que es mejor no cambien
Amigos que me quieren, me dicen que baje el pistón en Navidad: no está bien dar “caña” en fechas tan señaladas. Tienen razón. Así, “Thomas” (defensor de Manuel Franco), los del Instituto que me han puesto a “¡caldo y perejil!, “el lobo cojo” y todos los que en estos últimos tiempos se han dirigido a mi de forma poco amistosa o directamente insultante, son desde ahora mismo y hasta el día seis de enero de entre mis seres queridos, a los que deseo lo mejor.
Hay que creer en Papa Noel. El viejo risueño no te visita si no le esperas con fe en el sillón mas querido de la casa, frente a la chimenea, para fumarte un cigarrito en la paz de la noche, preguntarle por el deshielo de su Ártico, que lo tiene muy triste, y esperar que sea generoso con tus seres queridos, que para uno nunca se pide nada.
Llevado por el espíritu de levitación navideña, fui a ver el día 16 la representación de la Escuela de Teatro Infantil que dirige con amor y cariño Mayte Cuervo. Llenazo en la preciosa Casa de Cultura de Valdemorillo: no se puede hacer más con menos medios. Estos niños que juegan a hacer teatro quizá alguna vez sean grandes actores y actrices, o no que falta no hace porque ya da gusto verles.
También asistí el día 20 a la actuación de los chicos de la Escuela de Música que dejo en marcha Alejandro Albistur y que, afortunadamente, sigue por buen camino. Los niños y chicos que empiezan en Valdemorillo continuarán en el conservatorio de San Lorenzo del Escorial, en Madrid, Viena, Londres o dejaran el instrumento porque el talento lo tienen destinado a otra cosa; pero verles tocar bajo la mirada atenta y emocionada de sus padres da por buena la mera existencia de esta actividad.
Me deje caer el 23 por la representación de la Coral Polifónica “Anastasio Alcaide”, en la representación que hizo junto al Coro Cantiga de Villanueva de la Cañada. Ya es bueno que dos corales de pueblos vecinos se unan en una actividad común.
No quise preguntar como va el asunto de sus disputas en el seno de La Tenería, solo vi y escuche a los cantores aficionados poner todo su empeño y destreza en sacar adelante las piezas musicales para mayor gloria de los orgullosos compositores y satisfacción de nuestro pueblo.
Enhorabuena a Anastasio, su hija, Carlos, Pepa, Marisa, los Jiménez, sus amigos y todos los demás que han estado, están y estarán defendiendo la coral solo porque les gusta la música. Para que el año que viene vuelvan a la Iglesia Parroquial, si puede ser todos y juntos.
Unos amigos y yo nos fijamos en el reloj del Nuevo Ayuntamiento. Como el del viejo, esta parado en las diez y diez pasadas. Es el del viejo, que el presupuesto no da para más. Una felicidad infantil me puso de inmediato en el lado bueno de la vida y pensé que hay cosas que es mejor que no cambien: a lo mejor no hace ninguna falta que marque otras horas y así esta bien.
P.D: hay una colecta en marcha para arreglar la casa parroquial.
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